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Un reciente informe
médico alerta sobre la colocación de estos artefactos en la lengua.
Al parecer, el efecto que
ejerce esa bola golpeando aunque sea suavemente pero de forma continua
durante muchos días en los dientes (concretamente en la parte interna de
los incisivos), es el mismo que las enormes
bolas de demolición sobre los edificios que tienen que derruir. De hecho,
médicamente se ha dado en denominar a este tipo de daño "fracturas
dentales en bola de demolición".
Al considerar la acción física
de la bola de demolición y compararla con los movimientos fortuitos de
péndulo de una lengua que ha sido atravesada con un barbell
metálico, resulta obvia la analogía entre demoler ladrillos y paredes de
hormigón y la fractura de las superficies dentales.
También hay riesgo de fracturas
dentales al morder inadvertidamente o a propósito la porción de bola del
barbell -dice el doctor Theodore P. Croll de la Universidad de
Pensylvania-.
Como parte de los programas de
prevención dental, quizás sería útil -sigue el artículo- mostrar a los
jóvenes fotografías de lengua perforada con dientes fracturados, con la
esperanza de disuadirles de proseguir con dicha práctica.
Los chicos y chicas deben ser
informados de sus peligros y aconsejados de no continuar utilizando dicho
sistema.
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