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¿Qué es normal en sexualidad?
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Muchas de nuestras conductas son aprendidas, y la mayoría las adquirimos por observación. Es cierto que en los primeros meses y años contamos con la ayuda de nuestros padres, pero mirando el entorno, los niños aprenden a comportarse, a desenvolverse, a salir de una situación. Con frecuencia terminan pareciéndose a sus progenitores no sólo en el físico sino también en las expresiones o incluso la forma de andar. En la sexualidad no ocurre igual. Una característica de la sexualidad humana es que se desarrolla en la intimidad. Ya sea uno con uno mismo o en pareja, la sexualidad se practica en la soledad de una alcoba, algún lugar apartado o un sitio con poca luz y lejos de miradas ajenas. Muchas de las cosas que sabemos de la sexualidad no las hemos aprendido de la observación natural, sino que las hemos ido aprendiendo a base de pequeñas experiencias, primero en soledad y luego en pareja. A lo sumo oíamos conversaciones de hermanos, hermanas o amigos mayores, y los más afortunados recibían charlas de orientación sexual en su colegio. Pero siempre faltaba algo: faltaba verlo. Ni los profesores ni los padres enseñaban modelos de relación sexual. Todos crecíamos creyendo que nuestros padres eran los únicos puros, que cuando único tuvieron una relación sexual fue para procrearnos a nosotros o a nuestros hermanos. Resultaba muy difícil creer que los padres de uno se “dieran placer” con eso de la sexualidad. A fin de cuentas, si los mayores los hacían a escondidas debía ser algo vergonzante (que no vergonzoso). Por eso, en su afán de ver, se terminaba recurriendo a revistas pornográficas, donde se exponía una visión sesgada de la sexualidad y además suponíamos que mala, porque estaba mal visto que las “consultáramos”. La conclusión que de forma inconsciente se terminaba sacando es que la sexualidad debía ser algo que estaba bien porque las sensaciones que nos producían eran agradables, pero la forma de practicarla debía ser más “pura” que lo que se veía en las revistas porno o nos contaban los amigos. Esa no podía ser la sexualidad que practicaban nuestros padres. Con ese aprendizaje, cuando de adultos se va a manifestar y desarrollar la sexualidad pueden aparecer sentimientos de vergüenza porque se desean realizar muchas cosas que se vieron, pero que dijeron que eran malas y creen que su pareja se las reprochará si se atreven a sugerirlo. Mucho más si son mujeres que a veces se niegan el derecho a jadear con fuerza por temor a parecer una cualquiera delante de su pareja, o a sugerir o consentir una postura nueva o hacer el amor con la luz encendida. ¿Qué es normal en sexualidad? Pues todo. Todo lo que cada uno consigo mismo o dos entre dos, decidan que es normal. Con los ingredientes de nuestros cuerpos podemos componer mil platos distintos. Sólo tenemos que imaginárnoslos, probar y si gusta añadirlo al recetario particular. Con el tiempo ese plato sin duda mejorará, se hará perfecto, le añadiremos condimentos y se convertirá en una exquisitez. Pero sin miedos, con valentía, pidiendo lo que uno imagine y diciendo no cuando no sea de nuestro agrado. Tomando lo mejor de la vida, de cada momento, de cada experiencia. ¿Qué es normal en sexualidad? Cualquier cosa aceptada entre dos (o tal vez entre más), para el disfrute de todos, desde el respeto y la libertad de cada cual. |
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