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Se
cuenta que en una ocasión se acercó un periodista a un pueblo donde
vivía un hombre que decían tenía más de 120 años.
Cuando
se lo presentaron se encontraba a la puerta de su casa, sentado
plácidamente mientras miraba el atardecer.
El
periodista se le acercó y le preguntó cual era el secreto para llegar
tan jovial a su edad.
El
hombre se tomó unos segundos y contestó: -Mire joven, yo procuro llevar
una vida muy plácida muy tranquila, pero sobre, sobre todo, tengo un
principio que siempre cumplo.
El
viejo se dio un respiro y el periodista con una enorme curiosidad
insistió: ¿cual es ese principio?
Con
pausa, el hombre lo miró y le dijo: -Para mí lo más importante que ha
hecho que yo llegue a esta edad tan bien conservado es que no discuto con
nadie, pase lo que pase no discuto con nadie.
El
periodista muy extrañado y sintiéndose burlado, le inquirió con tono
despectivo: - ¡Hombre, no será por eso!.
El
viejo lo miró con tranquilidad y con voz muy suave contestó: " Pues
no será".
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