Cuando una puerta se cierra...

... cien se abren.

 

Así de sencillo. Puede que lloremos mucho, que nos cueste aceptar la idea, que creamos que nada va a ser igual... pero en ocasiones, la mayoría de las veces si uno se lo propone, será incluso mejor.

 

La vida es un transcurrir, un proceso, un llegar, estar, despedir... a familiares, a amigos, a conocidos, a vecinos...

 

Muchas veces no somos nosotros quienes nos despedimos, pero se despiden de nosotros a la fuerza... y no queremos...

 

Otras veces las circunstancias hacen que lo que deseábamos no pudo hacerse realidad. Las circunstancias, los momentos, los ritmos de cada persona...

 

Pero siempre, siempre... tienes que pensar en el futuro, buscar y abrir puertas, nuevas puertas, muchas puertas, diez puertas, cincuenta puertas, ¡cien puertas! En alguna de ellas estará la felicidad que tanto buscas.

 

Si no las abres, si no lo intentas jamás sabrás que se esconde detrás de todas esas oportunidades que te presenta la vida.

 

No esperes más, levántate y abre la primera puerta ¡ya!