Carta de un padre a un maestro

 

Estimado amigo:

Permítame que lo trate como "amigo" cuando usted es casi alguien más de la familia: nuestra continuación durante un montón de horas diarias. Perdón por quitarle unos minutos de ese tiempo, pero a veces las prisas no me dejan decir lo que muchas veces pienso y que ahora deseo comunicarle.

Creo que el colegio debe ser un lugar a donde los niños vengan con alegría, con ilusión, con ganas de encontrar un maestro sonriente, feliz, cercano, capaz de transmitir no sólo conocimientos, sino entusiasmo por el estudio y por las tareas escolares.

Me gustaría que nuestros hijos desearan venir al colegio porque es un sitio donde encuentran en su profesor un modelo de comprensión, de tolerancia, de respeto y en definitiva de acogimiento. Una persona en la que puedan confiar y a la que deseen imitar. Alguien, que además de enseñarle cosas nuevas, les trasmita el amor por el saber y no el temor a su autoridad. Qué bonito sería que nuestros hijos hicieran las tareas para agradarle, para ganarse una caricia de su mano o un halago de su boca.

Estoy seguro que su intención es esa y por ese motivo le ofrezco mi colaboración para conseguir hijos más felices al margen de mayores o menores conocimientos.

Reciba un afectuoso saludo.