Carta de una maestra a unos padres

Estimados amigos:

Quizá se sorprendan por estas letras que hablan de mí cuando normalmente lo hago de su hijo. Vean en ellas la más sana y sincera intención de una comunicación por parte de la persona a quién ha encomendado la educación de lo que sin duda es su más preciado valor: su hijo.

Sepa que tras mi papel de maestra se encuentra una persona: alguien que también puede ser madre. Aunque a veces me equivoque o no coincida con sus criterios, siempre deseo lo mejor para su hijo y en ocasiones me comporto como si yo misma fuera su madre porque en el fondo son "mis niños" y en el colegio no ha quien me los toque.

Puede que a veces le hable o reprenda con mas dureza, pero siempre con el mismo cariño.

Mi mejor gratificación es ver a mis niños felices, entusiasmados en aprender, y mi mejor recompensa son unas simples: ¡gracias!. Pero los niños pasan por mi vida, vienen y van, ajenos muchas veces a mi presencia y no me gustaría ser un escalón más, sino alguien que también aportó su grano de arena a su crecimiento personal.

Me gusta que me sugieran cosas, que me digan cómo podría mejorar, pero me duele sentirme examinada constantemente.

Cuente siempre con mi ayuda, tanto como yo espero contar con la suya.

Un abrazo.