Carta de un hijo a un padre

Querido papá:

Hoy mis amigos y yo estuvimos hablando de los padres y pude comprobar que en algunas cosas no eres tan diferente a los padres de los demás. Al igual que ellos, siempre estás preocupado por mí y en especial por los estudios, y por las compañías que tengo en mis ratos libres.

Ya sé que no soy lo suficiente mayor como para cuidarme sólo, pero en ocasiones siento la necesidad de decirte: déjame ser hijo, déjame equivocarme, déjame probar e incluso déjame ser rebelde; verás que con el tiempo terminaré dándote la razón y seguramente comportándome con mis hijos como tú lo haces conmigo, pero ahora ¡me resulta tan difícil seguir todos tus consejos!

Siento no contarte todo lo que tú quisieras saber de mí. Ten en cuenta que poco a poco mi vida se va llenando de experiencias personales que resultan difíciles de expclicar fuera del contexto donde se producen.

¡Me gusta tanto cuando te pones conmigo a compartir momentos sencillos!: jugar en el ordenador, jugar a "Hotel" o mucho mejor ayudarme a arreglar mi bicileta. Aunque no te lo diga, me doy cuenta cuanta paciencia tienes conmigo y en silencio te lo agradezco.

Perdona si alguna vez he estropeado tus cosas o no las dejo en su sitio pero me siento muy importante cuando veo que me quieres más que tus cosas y me hace pensar: ¡A pesar de todo, que buen padre eres!