Carta de un alumno a su maestro
Querido maestro:
Mis primeras palabras hacia usted no pueden ser otras sino las de agradecimiento, aunque en el día a día me cueste ver la labor que realiza conmigo y con mis compañeros. estoy desde tan pequeño viniendo al colegio que su figura se ha convertido en una más de todo este entramado escolar. Recuerdo que al principio creía que usted vivía aquí, que esta era su casa y que viniera a la hora que viniera siempre lo iba a encontrar. Reconozco que cuando me enteré que no era así me llevé un cierta desilusión; sin embargo espero poder encontrarlo siempre que lo necesite, más allá de los conocimientos que intenta transmitirnos y que para mí no son lo más importante.
Durante mis primeros años, su imagen desplazó la de mis padres y lo que usted decía era algo sagrado. Recuerdo cuando comencé a lavarme los dientes todos los días porque lo había dicho "mi seño", y sin embargo hasta ese momento no le había hecho caso a mis padres.
Querido maestro, sepa que aunque no se lo diga, en silencio me fijo más en su comportamiento, en su forma de actuar, en su forma de tratarme, que en las materias que debo aprender. Estoy seguro que si me examinara acerca de usted siempre aprobaría y es por lo que espero seguir encontrando como hasta ahora un ejemplo de comprensión, diálogo y cariño por encima de conocimientos.