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¡Que
poco nos tocamos!
En
la cultura latina los hombres no se tocan entre sí. Desde pequeños nos
enseñan que eso no es cosa de "hombres".
Y
luego, de mayores, aprendemos que tocar a personas del otro sexo puede
tener un significado muy personal, así que terminamos tocando sólo a
nuestra pareja y dándole la mano (o un beso) al resto del mundo.
Si
pudiéramos llevar un cartel que dijera "tácame, no me
molesta", muchos lo harían y muchos otros se sorprenderían de que
lo lleváramos puesto. "¿A ti? ¿No me digas que te gusta que te
toquen?. Sentir el contacto de la gente que te habla. Pues das la
impresión de todo lo contrario".
Y
eso es lo que ocurre, que no tocamos y no nos tocan, que nos mantenemos
distantes y se mantienen distantes con nosotros.
Comienza
tocando a los otros con una sonrisa y ellos te tocaran con otras (muchas
más de las que tú les des).
Continúa
poniendo tu mano izquierda sobre la derecha del otro cuando saludas y
harás llegar mucho más afecto que de costumbre.
Da
a entender que estás abierto (o abierta) a que te toquen, a que quieres
sentir en tu piel las manos de los otros, su calor, su afecto, su
cariño...
Pero
tienes que empezar tocando, haciendo llegar tu calor, tu afecto, tu
cariño... primero despacio, buscando los límites del otro y luego
abiertamente, tal como te lo pida tu estado de ánimo o lo necesiten de
tí.
Has
saber a los demás que llevas un cartel que dice:
"Puedes
tocarme: ¡ tócame ! "
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este artículo a alguna persona amiga
y entenderá tu mensaje)

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