|
Estar
encerrado en un mismo núcleo de amistad pequeño y viciado es sin duda
malo para cualquier persona.
Todos
necesitamos de los demás, y unos más y otros menos necesitamos apoyarnos
en amigos o familiares que nos dan seguridad para relacionarnos con el
resto del mundo. Este núcleo es nuestro referente, son personas parecidas
a nosotros, con gustos similares, con preocupaciones parecidas, a las que
en ocasiones ayudamos y en otras nos ayudan.
Si
este núcleo es demasiado pequeño o llegan a aparecer relaciones
anormales, con tiras y aflojas entre los componentes, con chismes, dimes y
diretes, las personas más débiles, con más necesidad de aprobación
pueden realmente sufrir mucho.
Par
evitar eso es conveniente que amplíes desde ahora tu grupo de amistades,
y no sólo por ello, sino porque además te enriquecerá: verás nuevas
formas de entender la vida incluso en aquellos aspectos más simples y que
para ti siempre habían sido “así”.
Pero
es fundamental que busques gente con una amplia sonrisa. La gente
malhumorada lo está incluso en los días radiantes. Parece que lo llevan
dentro. Son agrios incluso cuando saludan. Son los que responden a tus
“Buenos días” con un “para quién los tenga”.
Rodéate
y busca gente positiva, pero para ello TÚ HAS DE SER POSITIVO. No vayas
contando tus penas, lleva sonrisas y te darán sonrisas. Vuelve a tu casa
con tu mente llena de buenos momentos que puedas recordar cuando te
acuestas y duermete con ellos.
Para
ello debes elegir bien a la gente: Hay personas que te reprimirán
y te trasladarán su miedo, y te dirán: “ya te lo advertí” cuando
fracases, otras te impulsarán, te aminarán y te ayudarán ante el
fracaso dándote fuerzas para que lo intentes otra vez.
Si
deseas encontrar nuevas gentes ten en cuenta:
1.-
Preséntate como eres. No intentes engañar a nadie. La gente es tan lista
como tú y también se dá cuenta de los que intentan aparentar lo que no
son (de la misma forma que tú también te das cuenta si otro/a lo
intenta).
2.-
No tengas miedo a mostrar tus debilidades. Es como decir: “Muy bien..
soy así, aquí me tenéis... no soy perfecto... me conformo con que me
quieran y que me dejen quererlos...”
3.-
Comparte actividades en grupo: Hay mil cosas que hacer. No creas que eres
torpe antes de intentarlo. Date tiempo. El fin no es conseguir la perfección
en esa actividad sino pasarlo bien mientras las realizas con otras
personas que te transmiten alegría y a las que tú también les
transmites positividad.
4.-
Oye a la gente, interésate por sus problemas, por sus intereses, por las
personas que a ellos les interesa. No hables mucho de ti, y harán que
hables de ti cuando realmente te haga falta hablar de ti. Con el tiempo
encontrarás a las buenas personas que quieran saber de ti. Serán ellas las
que se descubran cuando quieran saber de ti sin que tú les hayas
insistido.
5.-
Comprarte los sentimientos de tus amigos. Ponte en su lugar, comprende por
qué están así. Dales tiempo para que se repongan.
6.-
No seas exclusivista. No pretendas tener a una persona para ti sólo/a. No
te sientas excluido/a de una amistad porque no te incluyeron en una
conversación. Quizá no se percataron que deseabas ser invitado/a, tal
vez pensaron que ese tema te aburriría, o quizá con el tiempo te enteres
que ellos se creyeron despreciados por ti al no haberte acercado en aquel
momento.
7.-
Evita interpretar situaciones a menos que tengas toda la información. El
ser humano tiende a completar mentalmente situaciones incompletas. Deja
que las cosas vayan sucediendo sin oponerte bruscamente a ellas. Haz como
el sol cuando sale por la mañana; va subiendo lentamente hasta llegar a
lo más alto, luego desciende poco a poco. Haz como hace la vida con
nosotros: transcurre lentamente, tanto que creemos que seguirmos siendo
los mismos de hace diez años hasta que vemos fotos antiguas.

|